A la pregunta: "¿Según tú, cuáles serían las características deseables del joven católico del SXXI?", Daniel respondió: "Sean alegres, no sean aburridos. Busquen una alegría verdadera. La alegría no está en el placer, sino en aprovechar las oportunidades que la vida nos da, no egoístamente, sino pensando en el bien común y no quejarse. Enfrentar la vida con alegría y agradecidos."