¡Comenzaron las clases!
Ya estamos en marzo del 2011. Me parece que hace tan poquito tiempo que llegué como maestra a este Colegio y ya han pasado, nada más, ni nada menos, que 35 años. Lo bueno es que mis ganas de aprender, enseñar y superarme, continúan intactas.
Me siento muy, pero muy feliz de permanecer a la familia salesiana.
Soy una "enamorada" del sistema preventivo de Don Bosco.
Si otras instituciones lo aplicaran ¡Qué distinta sería la sociedad en que vivimos!
Doy gracias a Dios, porque sé que Él me iluminó, para que eligiera esta Institución para trabajar.
Doy gracias a Dios por los niños que me ponen en mi camino, porque con ellos aprendo "un montón" y disfruto cada jornada.
Doy gracias a Dios por mis queridas compañeras, que a cada momento me demuestran su afecto y me regalan una sonrisa y son como las hermanas que no tengo.
Doy gracias a Dios por el resto de los compañeros y compañeras que son maravillosos y por los sacerdotes que siempre estuvieron y están a mi lado.
También doy gracias a Dios, porque por mi profesión y por el colegio que pude conocer a los papis, abuelos, tíos de mis alumnos, de los que he recibido y recibo apoyo, comprensión y muestras de cariño.
Se que por tantos años de trabajo me queda poco para jubilarme, pero hoy no quiero pensar en eso, porque me pongo triste. Dejar mi segunda casa, dejar el Salesiano, va a ser un paso muy difcil de dar, así que por ahora a seguir disfrutando de esta hermosa familia y de mi vocación.
¡Viva el Sale!
Isabel

